25 septiembre 2009

Consejos de nutrición para pacientes de cáncer de mama

foto: wordpress.com


Darle a tu cuerpo todos los nutrientes que necesita es importante para todos. Cuando uno combina ejercicio y mantiene un peso adecuado, comer sano es una excelente manera de ayudar a tu cuerpo a mantenerse fuerte y sano.

Esto es más importante aún cuando estamos atravesando un tratamiento para el cáncer de mama o hemos sido tratados en el pasado. En este caso, la alimentación se convierte en un factor clave para ayudarnos a seguir mejor el proceso. Pero también es importante para las personas que tienen alto riesgo de contraer la enfermedad.

¿Pero en realidad qué significa comer sano?
Comer sano significa tener en cuenta comidas variadas que nos darán todos los nutrientes que necesitamos. Estos nutrientes incluyen proteínas (como las carnes, pollo, pescado), carbohidratos (como la papa, el arroz, el pan), grasas (aceite, mantequilla), agua (tenemos que tratar de tomar por lo menos 6 vasos de agua al día), vitaminas y minerales (que las podemos obtener de las frutas y verduras).

Es importante darnos cuenta que nuestro cuerpo necesita todos estos alimentos y no podemos omitirlos de nuestra dieta diaria. Comer sano es importante para todos, porque influye en el sistema inmunológico, la energía e inclusive el humor.

Otro punto importante, es que además de balancear nuestros alimentos también debemos mantener unas porciones adecuadas.


Alimentación durante los tratamientos
Luego de la cirugía, quimioterapia, radioterapia u otro tratamiento contra el cáncer de seno es vital que nuestra alimentación sea adecuada para poder mantenernos fuertes para continuar luchando. Necesitamos alimentos que nos ayuden a controlar nuestro peso (debemos mantener un peso saludable), reducir el cansancio, ganar energía y obtener suficiente hidratación.

Es importante recordar que es muy difícil predecir cómo reaccionará nuestro cuerpo a las terapias. Por eso debemos tener en mente que nuestra alimentación tendrá que ser cuidadosamente planeada, dándonos cuenta qué es lo que nuestro cuerpo necesita y sobre todo qué es lo que tolera.

Los días posteriores a las terapias es común sentirse un poco indispuesta e inapetente. Por ello, debemos tratar de comer cosas que sean suaves y fácilmente digeribles: sopas y caldos, arroz, puré, alguna proteína (de preferencia pollo o pescado) y frutas y verduras (mejor si son sancochadas o al horno). La clave es tratar de encontrar algo que nos guste y nos parezca provocativo de comer. No podemos dejar de alimentarnos en esta etapa porque necesitamos recobrar fuerzas para poder continuar el tratamiento.

Algunos consejos básicos:
- Adiós a la comida chatarra. Optemos por alimentos más elaborados y hechos en casa. No se trata de negarnos algún eventual antojo, pero es preferible dejarlo para esas ocasiones especiales y no como una comida regular.
- Tomemos jugos de frutas y verduras. Son una rica fuente de vitaminas y minerales. Seamos creativas y hagamos combinaciones originales para tratar de no caer en una rutina. Además, debemos encontrar nuestra combinación favorita.
- Mantener al alcance alimentos sanos y fáciles de preparar. De esta manera, en las ocasiones cuando te sientas más recuperada podrás aprovechar y alimentarte de una forma sana y balanceada. Comer pequeñas porciones entre comidas también puede ayudar a recibir suficientes proteínas y calorías.
- Si no tienes apetito, consulta con tu médico. El te aconsejará lo que debes hacer.


14 septiembre 2009

Cuestión de dos…

Compartir nuestra vida con alguien implica un compromiso muy grande hacia la otra persona, porque dejamos de pensar - y actuar - de manera individual para convertirnos en un nosotros. ¿Pero qué sucede cuando a la persona que tanto amamos le diagnostican cáncer de seno? Es una situación bastante delicada y debemos tener la fortaleza para poder brindarle a nuestra pareja el apoyo y soporte que necesita.

Quizás uno no reflexiona en estas inquietudes hasta que le toca experimentarlo. Presentamos algunos consejos que esperamos pueden ayudar en esta situación:

Tener conciencia de lo que ella pueda estar sintiendo: El diagnóstico de cáncer de seno puede originar emociones intensas e inesperadas en el paciente. Tu pareja puede experimentar enojo, miedo, frustración e incluso sentirse indefensa, deprimida y sin esperanzas.

Es recomendable darle la confianza necesaria para que comparta sus sentimientos, en forma abierta y sincera. Una manera práctica de iniciar diálogo es a través de preguntas sencillas como “¿Qué sientes acerca de lo que dijo el doctor?”, “¿Estás preocupada?” “¿Cómo puedo ayudarte?”, entre otras.

Estar atento a como ella afronta la situación: Cuando tu pareja se enfrenta al cáncer de mama, es posible que decida buscar información, planear soluciones o quizás pida ayuda a otras personas; sin embargo, también puede encerrarse en ella misma y evitar hablar del tema o incluso negar que existe un problema. Todas son reacciones naturales, pero lo cierto es que algunas actitudes pueden resultar más beneficiosas en el largo plazo. Debemos estar atentos a cómo lo está asumiendo ella para poder ver cuál es la mejor manera de ayudarla.


Dar apoyo en forma práctica: A veces las cosas más obvias pueden escaparse. Demostrar apoyo en la rutina diaria será un gran gesto. Es importante tomar la iniciativa en actividades diarias como ocuparse de la casa o llevar a los niños al colegio. El trabajo en equipo es la clave. Aquí una lista de tareas que pueden ayudar:
- Llevarla a las consultas médicas o reuniones de grupo de apoyo

- Atender las llamadas telefónicas o visitas cuando ella no se sienta bien

- Preparar la comida, lavar los platos o pedir ‘delivery’ de comida con mayor frecuencia

- Si hay hijos de por medio, uno es quien debe aumentar su participación en el cuidado, especialmente de los más pequeños

Brindar apoyo emocional: Ahora es cuando la pareja necesita más de uno. Si bien los familiares y amigos pueden ayudarla, es uno quien está en una posición única para ofrecer apoyo emocional. Es importante tomarse el tiempo necesario para estar con ella y prestarle atención, preguntarle por sus deseos y necesidades, escucharla sin juzgarla o imponerle soluciones. Y quizás lo más relevante: recordarle que la amas, ahora y siempre.

Es imposible saber exactamente por lo que ella está pasando, pero al intentar ponerse en su lugar, podremos comprender mejor por lo que está pasando. La comprensión significa compartir sus emociones, en forma sincera. Hay que prestarle atención a lo que dice y no dice, hacerle preguntas y dejarle saber que uno está ahí para escucharla cuando ella lo necesite.

Brindarle aceptación y seguridad: El diagnóstico de cáncer de mama suele alterar la percepción que tiene una mujer sobre sí misma. Hacerle entender que uno la ama por quien es puede ayudarla a afirmar su identidad, a que no se vea como “una paciente con cáncer” sino como persona.

Permitirle que sea ella misma: Permite que exprese libremente sus sentimientos. Las crisis de llanto y el enojo son medios por los cuales ella puede canalizar sus frustraciones. El cansancio, la depresión y los cambios de ánimo suelen ser el resultado de factores relacionados con el diagnóstico, tratamiento y medicación. Debemos hacerle sentir que, mientras estemos con ella, no importa si llora, se siente triste o está callada. Preguntarle si le gustaría estar sola, hablar o si quisiera un abrazo.

No descuidar los aspectos íntimos: El agotamiento físico y mental inherente al tratamiento, puede generar en desinterés sexual. Incluso, en algunas mujeres, la quimioterapia puede ocasionar la aparición temprana de la menopausia. Es importante charlar sobre las necesidades sexuales y expectativas. Ser paciente y amable. Expresarle la atracción que sentimos a pesar que ella no esté interesada en tener relaciones en el momento.

Por ello, se debe conversar con el doctor sobre los cambios producidos en la vida sexual, que pudieran ser resultado de su tratamiento. Por otro lado, no debemos descuidar recrear detalles típicos de la etapa de enamoramiento, como caminar juntos, organizar viajes de fines de semana, planear una cena romántica, entre otros.

Identificar las necesidades de uno: Al igual que la pareja, uno también siente diversas emociones. Podemos sentirnos “fuertes” ante ella u ocultarle nuestros sentimientos para no preocuparla. Podemos sentirnos impotentes o agobiados. No existe pues tampoco una manera “correcta” de reaccionar, pero no debemos descuidar las cosas que podemos controlar y todo aquello que puede ayudarnos a nosotros mismos.

Acompañar a la pareja en su lucha contra el cáncer de seno suele ser una situación bastante difícil, emotiva y dolorosa. Requiere de mucha paciencia y fortaleza. Sin embargo, esta lucha como pareja ofrece a ambos una oportunidad de fortalecer la relación. Debemos siempre mantener una actitud positiva y darnos cuenta que este proceso es una experiencia más que debemos vivir como pareja.